Somos libreros especializados en libros en lengua española. Pero, además de ser libreros, somos lectores empedernidos y como tales nos encanta perdernos en la cuesta de Moyano, en San Antoni o entre los bouquinistes en París. También nos gusta el olor a papel de las librerías nuevas y el caos de las de lo viejo. Como vosotros, nos hemos prometido un millón de veces (sin cumplirlo) que no compraremos más libros porque ya no nos caben en casa y los que nos conocen aceptan, con mayor o menor resignación, ese estado de ligera abstracción catatónica al que nos conduce nuestro libro de turno. Nuestros libros siempre han estado ahí, con nosotros, enseñándonos, divirtiéndonos, aguijoneando nuestra inteligencia y nuestro espíritu critico para entender mejor (que no sustituir) el mundo que nos rodea.
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